domingo, 4 de diciembre de 2011

Oh! menaje a Pink Floyd


Desde hace tres años, un grupo de 9 músicos paceños decidieron hacer un homenaje a Pink Floyd con todas las de la ley, brindándonos desde entonces conciertos en los cuales interpretaron de principio a fin Animals, Dark Side of the Moon y The Wall, con otros importantes temas de otros discos, pero además, montados en la réplica en miniatura del escenario usado para Pulse, con la participación de los tan distintivos inflables del cerdo Alggie, la avioneta roja y el maestro frenético.
Esta vez, el Oh! menaje ha vuelto a Santa Cruz a pedido de un fervoroso público de adultos enloquecidos por Pink Floyd, pero muy bien camuflados en sus trajes y corbatas. El espectáculo se dio el sábado 26 de noviembre en el centro de eventos Sonilum (mismo que recibió a Calle 13, pero en un salón mas pequeño), dividido este en la sección general, con graderías en el fondo y un buen espacio para estar de pie, y vip, equipada con mesas para 11 personas.
A las 11 de la noche (tarde) la banda compuesta por dos vocalistas, una guitarra ritmica, una guitarra electrica, un bajo, una bateria y percusion, tres coristas y un saxofón empezaron la velada con la interpretación perfecta y exacta de Shine On You Crazy Diamond.
A esta le siguió, con igual gusto y precisión, Learning To Fly;  al finalizar aquella introducción con temas del disco Wish You Were Here y A Momentary Lapse Of Reason, el verdadero show comenzó con el inicio de lo que sería el disco Animals completo. Y a diferencia de lo que muchos pensamos y esperamos, tomando en cuenta las actuaciones de esta banda en años anteriores, el cerdo Alggie no se hizo presente. Sin embargo, su actuación nuevamente fue formidable y dejó muy conforme al público, en especial cuando tocaron Dogs, ya sea por la popularidad de la canción o porque la tocaron tan, pero tan bien que se sintió como estar escuchando a Pink Floyd en persona (claro, sin la adrenalina que causarían los originales).
Al terminar con Pigs On The Wing II, anunciaron un receso de 20 minutos. Al volver agradecieron en breves palabras al público y anunciaron la siguiente parte del show: Dark Side Of The Moon.
La pantalla circular que tenían al fondo del escenario se encendió por primera vez, mostrando la animación de las líneas del ritmo cardiaco con los latidos del corazón de fondo, con lo cual empezó de corrido todo aquel disco, acompañado por los videos originales. Con la pantalla encendida y el alucinante On The Run sonando, me transporté a la escena del hombre en la camilla que está a punto de volar, Sonilum se convirtió en un gran espacio oscuro y vacío, y todo el universo se concentró en el pequeño escenario semicircular, coronado de luces incoloras. Un gran estallido y un estrépito de relojes dio incio a la tan conocida y aclamada Time, con la cual todo volvió a la normalidad y el público verdaderamente entró en calor, cambiando de forma considerable la atmósfera del lugar. Ahora se sentía mas confianza entre músicos y público, se sentía que todos, fans y simpatizantes, por fin estaban escuchando lo que esperaban, lo que querían.
The Great Gig In The Sky fue interpretada por las tres coristas en distintas fases, quienes demostraron la capacidad necesaria para ser incluso las coristas del verdadero Pink Floyd. Dividiéndose en agudos, graves y medios, llevaron a cabo la canción con tanta pasión y entrega como lo hizo Clare Torry en el '73. Luego de esta siguió Money, alargada con, además de sus característicos solos de saxofón y guitarra eléctrica, con un solo de bajo, de teclado, y de guitarra rítmica.
El disco terminó, como tenía que ser, con su épica y poderosa Eclipse, acompañada por las voces ennardecidas de un público entregado y ebrio (quizás entregado debido a la ebriedad). De inmediato y sin receso, comenzó lo que creimos que sería The Wall, con la maravillosa Hey You, pero a esta, a pedido del público, le siguió Wish You Were... what? (como dijo el baterista y lider de la banda para animar al público) Wish You Were Here! En ese momento, los fans se acercaron al borde del escenario y se abrazaron entre sí, tratando de no desplomarse por la mérdida del equilibrio. Todos cantabamos a todo pulmón, con la emosión a flor de piel, la cual se amainó un poco con la siguiente canción, cuyo nombre no recuerdo, del disco The Division Bell (último disco estudio de la banda, no tan popular). El furor, sin embargo, recusitó de inmediato con el ritmo de bateria sola y la frase épica que dio inicio a Another Brick In The Wall II. "We don't need no education", gritábamos todos a brincos. Cada cual estaba en su mundo: algunos cantaban abrazados, otros saltaban, otros headbangean... había un señor pequeño y barbudo que probablemente no recordaba ni su propio nombre, pero era un show aparte en lo que se trataba de ánimos de fan.
El concierto iba genial y nos habían advertido que duraría tanto como el público quisiera, pero hasta este punto ya eran las 2 am y esta muchachuela de 17 años no tenía permiso para ver el amanecer fuera de Sonilum, por lo cual tuve que volver a mi casa luego de aquella canción, teniéndo que llevarme a mi novio prácticamente a rastras, pues odiaba la idea de perderse la interpretación de su disco favorito de su banda favorita. Pero en pocas palabras, y a pesar de no poder verlo hasta el final, escenografía increible, sonido increible, interpretación increible, compañía sublime, ánimos excepcionales y que buen concierto!!!!
Ojalá se repita pronto, aquí en Santa Cruz los esperaremos dentro de dos años con el gusto y la emoción de siempre.

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