Si hablamos de mi generación, habiendo nacido en los 90s y transcurrido la mayor parte de su vida en la década del 2000, podremos recordar películas como Toy Story, Las locuras del emperador, Atlantis entre otras. Pero, en lo que a mí respecta, más que las películas, fueron las series las que marcaron mi infancia.
Recuerdo como mi favorita hasta ahora a Clarissa, una increible muchacha de los noventas que rompió con todos los estándares de la moda, ya sea por la fuerte influencia de excentrisismo de su padre (un arquitecto que llegó a construir un consultorio dental con forma de cajita de hilo dental), o por la presión conservadora de su madre (una linda y tradicional ama de casa) y su hermano Ferguson, esclavo de la elegancia, el hermetizmo y el protocolo.
Si Clarissa fuera una persona real, yo creo que se le debería incluir en la semana de la moda de Nueva York, pues sus atuendos eran absolutamente inéditos y geniales. A pesar de estar conformado por prendas casi comunes, la magia de su apariencia estaba en las convinaciones y los reciclajes que hacía con estas, cosa que se nos ha tratado de inculcar con muchísimos talleres de moda pero que muy poca gente se ha atrevido a llevar hasta esas dimensiones. Y si no llegase a triunfar como diseñadora de modas, podría hacerlo como decoradora de interiores, pues su habitación era el santuario de la desordenada originalidad. En una pared tenía una colección de aros de llantas y en la otra un tierno papel tapiz de flores, entre otras curiosidades y recuerdos que conformaban el museo de la libre expresión adolescente.
Y por si fuera poco, la serie se había desarrollado en primera persona, de modo que verla era como pasar media hora en la cabeza de Clarissa, ilustrada por pequeñas caricaturas, alucinaciones, fantasías y planes macabros.Quizás la razón principal por la cual venero a esta serie, es porque su personaje principal me recueda a mi prima Elisa, una versión estilizada, europizada y de 30 años de Clarissa (no digo madura porque esas son palabras de anciano para el espíritu anarco de mi prima), y precisamente ese es el modelo de persona al que yo aspiro ser... ¿será que voy en buen camino?
Otra serie que le ha quitado el sueño a muchos niños y hasta ahora ronda por sus mentes jóvenes fue Bernardo y su reloj, la infantil historia transmitida por Discovery Kids que narraba las aventuras de un niño al cual se le había regalado un maravilloso reloj del tiempo. El niño debía emplearlo para hacer buenas acciones, como ser evitar accidentes o crímenes, o incluso enmendar errores, pues el relojito de bolsillo tenía la capacidad de volver y detener el tiempo.
Por supuesto que todos hemos deseado alguna vez poder dominar el tiempo, pues de ser eso posible, este sería un mundo peligrosamente perfecto. Y aunque nos cause vergüenza admitirlo y lo tengamos guardado en lo más profundo de nuestros deseos frustrados, anhelamos como a ninguna otra cosa ser el dichoso elejido para poseer aquel preciado reloj.
A pesar de que en su momento, adorábamos los programas como La vida moderna de Rocko y Las bananas en pijamas con una inosencia intachable, ahora que hemos crecido y se nos han pervertido las mentes, podemos entender que en realidad alimentamos nuestra infantil imaginación con series de por sí pervertidas por sus propios creadores.El ejemplo de las Bananas en pijamas es el más leve, se trata solo de un escenario psicodélico e inverosímil en el que un par de guineotes con pijamas de rayas azules conviven con tres ositos fanáticos de los molletes con miel. Esa serie estaba enfocada para ser vista por niños menores a los 7 años, que ahora que han crecido pueden formularse la pregunta clave al respecto: ¡¿Unos guineso más grandes que osos?!
Facilmente se puede justificar a la cuestión con la respuesta de que, para fomentar la imaginación a los niños se deben traspasar las barreras de lo lógico y lo posible. Sin embargo, si de La vida moderna de Rocko se trata, podemos encontrar serios dobles sentidos que un niño de 9 años jamás podría descifrar. El otro día, viendo Nickelodeon tarde en la noche, a la hora en que repiten sus caricaturas clásicas, me encontré con un episodio de este singular programa en el que se mostró una escena de la señora sapo persiguiendo a su marido de una forma increiblemente morbosa; el señor sapo corría dentro de una burbuja de plástico transparente, de esas que normalmente se encuentran en los parques acuáticos. En ese mismo episodio, el hijo de los señores sapo, un productor de televisión que podría adivinarse estaba químicamente
afectado (drogado) les ofreció a Rocko y sus amigos hacer una pequeña caricatura. El trío, luego de arduas horas de trabajo y desvelo, y de acabar con todas sus neuronas, presentaron al productor un cortometraje en el que se veía a un queso que llamaba a una hamburguesa para comérsela a través del teléfono, interrumpida esta escena por otras en las que se mostraban imágenes de la vida real de un plato de pollo con piña en el que se posaba una mosca, y luego a una mujer de uñas muy largas y rojas amasando un buen montón de carne molida. Ahora díganme, ¿si o no que esa serie era bisarra?El mismo creador de la vida moderna de Rocko le dio vida al queridísimo Bob Esponja, que a pesar de ser un personaje tremendamente tierno, adorable e irresistible, ha empezado a ser transmitido en MTV no sólo por ser un clásico, sino por su creciente grado de dobles sentidos. Tal fue el caso del episodio en que Bob y Patricio criaron a una ostra bebé; después de que la ostra creció y se fue volando, Patricio le sugirió a Bob tener otro... declaración gay? Quizás... pero es posible que exagere porque, lo admito, esas son opiniones ajenas. Yo adoro a Bob Esponja y si no lo dejé de adorar a los 12 años es porque precisamente esos dobles sentidos lo han convertido en una serie universal por excelencia.
Y por último, y aunque no pueda describir todas las series de mi infancia, les dejo una lista de nombres que seguro los harán suspirar y sucitar un montón de recuerdos, siempre y cuando, claro, seamos de la misma generación:
"¿Le temes a la oscuridad?", "El fantasma escritor", "Cómo y por qué", "Artemanía", "Recreo", "Las pistas de Blue", "Kablam", "La isla Golagola", "El colegio del agujero negro", "Lizzie McGuire", "Aprendiendo a vivir", "Chico listo", y un gigante ETC.
Queridos lectores! muchas gracias por sus visitas y toda su atención, no se olviden de comentar y decirme cuáles eran sus series o favoritas de la infancia, para que de ese modo podamos comprobar entre todos el alcance de debate del tema.
LOS QUIERO! y si nadie ha leído esto hasta dentro de mucho tiempo pues...
Te quiero querido diário virtual ^^




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