Este post lo queria escribir hace rato, porque ya ha pasado casi un mes desde la ultima vez (bueno, no voy mucho) que fui al Clapton, que vendria a ser algo asi como el club de blues en Santa Cruz.
Todo comenzo en la manhana, cuando, escuchando uno de los mejores programas radiales que tenemos, el presentador puso una cancion de fondo y dijo que se trataba de Go-go Blues, una banda de argentinos que reciden en Bolivia y estarian esa noche tocando. La cancion que escuche en ese momento fue algo asi como una mezcla entre un huaino y un blues denso, lento y melancolico. Sencillamente impresionante.
De inmediato lo comente con mi novio, saque un pequenho adelanto de mi trabajo de administradora de sodas (bendito trabajo!) y nos fuimos para el clapton tipo 10 de la noche y a pie, pues esta como a 15 cuadras de mi casa.
Al principio, un letrero en la puerta anunciaba que el cover costaria 50 bolivianos (7 dolares) pero cuando el show empezo, a las 11:30, y considerando que en el boliche no habian mas de 20 personas, le bajaron la entrada a 25 bolivianos (3.5 dolares) y, acompanhado con un sabroso destornillador (bebida a base de vodka, jugo de naranja y granadina), hizo su entrada la majestuosa pero humilde banda.
En el primer set tocaron solo temas de su propia composicion, en los cuales se notaba la influencia omnipresente de Pappo. Tenian una excelente ejecucion, caracter, suin, actitud, melancolia, por dios! era blues latino de pura cepa! no se podia pedir mas para estar en el cielo musical.
Obviando su tremendo desempenho escenico/musical, algo que me impresiono con potencia de esta banda fue su excelente dominio del cigarro! Todos, menos el baterista porque le faltaban manos para agarrarlo, tenian un cigarro y dependian de el como el aire para vivir. El tecladista era el mas comodo, pues lo tenia en un cenisero sobre un amplificador justo al lado suyo, y lo fumaba cada vez que podia.
El unico guitarrista y a la vez vocalista lo depositaba apretujado entre las cuerdas, en la zona de las clavijas, cumpliendo con la proeza de que, a pesar de sus fervorozos movimientos, las cenizas no cayeran sobre la guitarra.
Y el bajista, el mas joven de la banda y quizas el mas ducho de todos en el arte de fumar, sencillamente lo sujetaba entre sus dedos anular y menhique, mientras que rozaba las cuerdas con sus dedos restantes.
No era primera vez que la banda estaba en la ciudad, y como ya lo he dicho, el Clapton es un club en el cual, cada miercoles sin falta, se reunen los mismos amigos a beber cerveza y escuchar buen blues. Cuando la banda termino el primer set, que duro cosa de 45 minutos, descendieron del escenario sin pena ni gloria y se sentaron en la mesa del centro, la mas larga, donde se concentraba la mayor parte de la clientela. Y ahi estuvieron, por igual o mas tiempo del que se la pasaron tocando, y a pesar de que yo no pude participar de aquella noche de camaraderia entre extranhos por mas tiempo, me basto aquello para poder decirles que Go-go Blues realmente vale la pena, claro, por si escuchan hablar de ellos.

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